De Oruga a Mariposa

oruga

Hoy me inspiré en un video que subió mi amiga y colega Leti Bedoya al instagram, que mostraba el momento en que una oruga se convertía en mariposa.

Nunca antes había presenciado un momento tan hermoso, me encantaría poder hacerlo, pero mientras veía el video me vino a la mente la idea de querer ayudar a esa oruga a que pueda desprenderse más rápido de su piel, porque para nosotros parece más fácil desde afuera ayudarles a salir. Al verla hacer tanto esfuerzo y tanto trabajo para despojarse de esa piel que le sirvió por un tiempo para que se desarrolle mejor pero que hoy ya no le sirve, se ve que el trabajo de esa oruga es muy duro pero es algo que tiene que hacerlo sola o solo.

Al instante me vino también a la mente mi profesión, psicóloga. El psicólogo observa el desarrollo y el proceso de su paciente y por más que muchas veces nos dan muchas ganas de ayudarlo a salir más rápido (o al menos esa es nuestra percepción, que podemos ayudarlos a salir rápido), debemos respetar el proceso de cada una de las personas, y servirles de espejo para que ellos solos puedan llevar a cabo su transformación. Con los años que llevo en esta labor que tanto amo, me di cuenta que el psicólogo no es más que un “espejo” para el paciente, no somos nosotros quienes generamos el cambio, porque de esta manera le estaríamos quitando el poder a la persona de transformarse a ella misma. Es la persona, que con su conciencia y sus ganas de cambiar o de transformarse, se acerca a nosotros, y pueden generar un espacio de análisis, de viaje hacia su interior, de conocimiento y re descubrimiento de sus propias habilidades, de sus propias herramientas.

También me di cuenta que a medida que pasa el tiempo, y somos conscientes de nuestra propia transformación, en esa medida nos volvemos más capaces de respetar al otro en su camino a la transformación. A la transformación en una mejor versión de nosotros mismos.

Las mariposas realizan una metamorfosis (del griego meta-morfé “más allá de la forma anterior”) completa, pues poseen un ciclo vital con cuatro estadios muy distintos: huevo, oruga o larva, crisálida o pupa, y adulto o imago. El ciclo vital completo se denomina “generación”, pudiéndose producir una o varias veces a lo largo del año.

Creo que al igual que las mariposas, los seres humanos podemos tener una o varias transformaciones a lo largo de nuestras vidas, dependiendo de nuestro contexto, de las situaciones que nos tocan vivir, de nuestra familia, de nuestra cultura, etc. Cada ser humano es único, y tiene su propio y único proceso de transformación, no podemos forzar a nadie a desarrollarse si no está listo para hacerlo, se requiere de mucha paciencia, mucho respeto, mucho amor para poder acompañar a cada persona al ritmo que esa persona nos va marcando.

Cada persona tiene su propio ritmo, algunos van cambiando de forma muy vertiginosamente rápido y se transforman puliendo su ser, otras necesitan de mucho más tiempo, a algunos les resulta fácil verse, mirarse, conocerse, y otros se sienten unos extraños para sí mismos, y el proceso de re conexión con su esencia lleva más tiempo. No hay recetas, no hay un manual, no hay “fórmulas mágicas” y eso es lo que más me apasiona de mi profesión, el hecho de que no hay un manual de procedimiento, porque eso me permite ver a las personas como legítimas, como únicas, y poder respetar sus procesos, todos diferentes, ni uno igual al otro. Esto me da la posibilidad de convertirme en una persona flexible, con la capacidad de adaptare rápidamente a los cambios. Eso no te enseñan en la facultad, eso se aprende de la experiencia, de la observación, se aprende andando, en el camino.

Cada persona hace su camino andando, y estoy muy feliz de poder ser testigo de cientos de transformaciones personales gracias a mi trabajo, de ver cómo las personas se van convirtiendo en su mejor versión, así como los metales se van fundiendo para convertirse en oro, creo que todos nosotros traemos dentro una combinación única de metales que cada uno debería pulirlo para convertirlo en oro y podamos brillar.

Y ese proceso de oruga a mariposa, la mayoría de las veces es doloroso, y lleva mucho esfuerzo y trabajo, de la misma manera que para el ser humanos, ese proceso de convertirse en una mejor persona o de superar ciertos traumas, miedos, dolores del pasado.

Lo más importante es que a pesar del proceso, doloroso o no, lo que es seguro es que al final siempre siempre la oruga puede volar….

Gracias a todas las personas que en estos 16 años de profesión se acercaron a mí buscando ayuda, y descubrieron que las respuestas están adentro suyo y que cada uno puede desarrollar sus alas y volar…

 

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