El mundo de nuestros hijos, y el nuestro. OOOOOOtro mundo….

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El mundo en le que vivimos nosotros (los padres de los niños y  adolescentes de hoy) era totalmente otro, con otras características, con otros tiempos, con otro tipo de relación, por lo tanto nos cuesta entender por qué nuestros hijos son tan diferentes, y muchas veces les cuesta demasiado tener paciencia, esperar turnos, esperar resultados, etc.

Cuando nosotros éramos niños, el mundo que vivieron nuestros padres y el nuestro no era muy diferente. Sin embargo el mundo nuestro y el de nuestros hijos es extremadamente diferente, por donde se lo mire.

  • El teléfono era el mismo, con cable, y a disco, luego hubo un pequeño avance con el teléfono inalámbrico y digital. Si la persona con la que queríamos hablar no estaba en su casa, solamente nos quedaba esperar a que nos devuelva la llamada o llamarlo de nuevo más tarde. Y seguramente sabíamos de memoria el número de varios amigos, de la familia, y conocidos.
  • HOY… Cada uno tiene su propio teléfono celular, digital, con múltiples funciones como;  GPS, wifi, cámara de foto, filmadora, escáner, cuaderno, libro, radio, televisión, calculadora, reloj, alarma, miles de juegos, redes sociales, calendario, mail, etc. Raramente alguien sepa de memoria un número de teléfono, máximo el de sus padres, el teléfono se encarga de guardar esos números de contactos. Si la persona no me atiende, le sigo llamando, y si no, le escribo varios mensajes hasta que me contesta.

 

  • La televisión de nuestros padres era en blanco y negro, y la nuestra a color, y a lo mejor teníamos 2 o 3 canales más que ellos. Si nos perdíamos de algún programa, ya no había forma de volver a verlo.
  • HOY… Nuestros hijos aparte de la televisión con cientos de canales, en todos los idiomas, tienen la posibilidad de acceder a páginas de películas y series donde pueden ver lo que quieren a la hora que quieren. No se pierden de ningún programa  ni capítulo, ya que con un clic, pueden volver a verlo las veces que quieran.

 

  • El modo de comunicarnos con las personas que estaban en otro país era a través de cartas, las cuales eran enviadas a través del correo, y eso si se mantuvo así durante mucho tiempo.  La comunicación era generalmente a través del teléfono línea baja o si era con otros países, lo hacíamos a través de cartas que se demoraban días dependiendo de la distancia del país. Cuando vivía en Washington y le escribía cartas a mi familia, esa carta se demoraba entre 12 a 15 días en llegar, y si ellos decidían responderme al instante, otros 12 a 15 días, es decir, yo recibía una respuesta luego de 1 mes. Y 1 o 2 veces al mes hablábamos por teléfono porque la llamada era muy cara. Sabíamos que llevaba su tiempo, pero esperábamos con mucha ilusión la respuesta.
  • HOY… hay varias formas de comunicación: mail, whatsapp, messenger, facebook, instagram, snapchat, twitter, skype, facetime, etc etc etc, y todos esos sistemas de comunicación se encuentran en un solo aparato: el celular, que se va contigo a todos lados. No hay diferencia de tiempo ni espacio, no importa donde se encuentre la persona con la que me quiero comunicar si acá o en la China, sea donde sea, la velocidad y la distancia es la de un CLIC, es instantánea. Incluso le podemos ver a la persona con la que nos comunicamos. Y si no me responde, porque sé que leyó, y no me está respondiendo, entro en una especie de ataque de pánico porque esa persona “me dejó en visto”, es gravísimo. No existe el desarrollo natural de la paciencia.

 

  • Cuando alquilábamos videos para ver, teníamos que retroceder dejando el dedo apretando el botón de reversa, hasta que después de un rato (dependiendo de donde se había quedado la película) llegaba al inicio. Y cuando queríamos escuchar música, teníamos un casette, en el cual habíamos grabado músicas, de ambos lados, y dependiendo de la capacidad del casette, máximo podíamos tener 20 p 24 músicas grabadas. Y no la podíamos elegir, escuchábamos en el orden que estaban grabadas y cuando se terminaba un lado, poníamos el otro.
  • HOY… Las películas la ven en netflix, o cualquier otra página, o en DVD (ya es más raro) y solamente tenemos que posar el mouse en la parte que queremos ver, con segundos de espera. La música la tenemos grabada en un ipod (miles) y podemos elegir cuál escuchar y en qué orden (playlist) o en el celular. Para ninguna de estas operaciones se necesita tener paciencia.

 

  • Las cámaras de fotos llevaban rollos, y el de mayor capacidad era el de 36. Ese rollo de 36 se guardaba para alguna ocasión especial, como un viaje, un cumpleaños, una fiesta, ya que no era fácil usar esa cantidad de fotos. Pensábamos y analizábamos muy bien a qué le íbamos a tomar una foto porque no se podía borrar ni cambiar. Y si por mala suerte, salíamos con los ojos cerrados, pues paciencia. Una vez que se acababa el rollo, llevábamos a revelar, lo que se demoraba de nuevo unos 2 o 3 días con suerte. Naturalmente desarrollábamos la paciencia, porque no nos quedaba de otra.
  • HOY… La mayoría de las personas tienen la cámara de foto en su celular, y pueden hacer miles de intentos hasta que les guste cómo salieron en la foto, y borrar aquellas que no les gusta, en 2 o 3 minutos fácilmente puede quitar 36 fotos (el rollo interminable), no analizo las fotos que voy a sacar, total después elijo la que más me gusta. Si justo salí con los ojos cerrados en la torre de Eiffel, no pasa nada, la vuelvo a quitar, hasta que salga espléndida.

 

  • Para poder encontrarnos con nuestros amigos a la noche, lo teníamos que coordinar por teléfono inalámbrico, y luego ya no teníamos forma de saber si venía o no porque una vez que salíamos de la casa, ya no había forma de comunicarse, recién al día siguiente te enterabas por qué no vino tu amiga a la fiesta.
  • HOY… nos comunicamos a través de los grupos de whatsapp, para cada actividad que organizamos, hacemos un grupo, y si la persona no está llegando, le mandamos un mensaje para preguntar dónde está. Y si por ahí no me responde, seguro más tarde veo algún snap donde sale mi amigo o amiga en otra fiesta, con otra gente. Al toque me entero de todo, no es necesario esperar al día siguiente.

 

  • Cuando íbamos de visita a la casa de los amigos o de los novios, tocábamos el timbre, y si nadie nos abría, aplaudíamos hasta que alguien nos escuche.
  • HOY… al llegar a la casa del amigo, sin siquiera bajarme del auto, le mando un mensaje que dice: “Afu” y esperamos que salga, solo en casos de emergencia extrema se utiliza el timbre.

 

  • Cuando queríamos comer afuera de la casa, teníamos muy pocas opciones y si no teníamos ganas de bajarnos a ningún lugar, pues íbamos hasta el restaurante y pedíamos para llevar, y esperábamos a que esté listo el pedido.
  • HOY… llamo al delivery de lo que quiero, o si soy muy moderno tengo una aplicación en mi celular en donde puedo elegir de dónde quiero mi comida y capaz mi postre quiera de otro lugar, pero esa misma aplicación se encarga de traerme a mi casa.

 

  • Las noticias las recibíamos a través del noticiero y del diario del día. Y si sucedía algo después del noticiero, recién al día siguiente lo sabríamos.
  • HOY… las noticias son cada minuto a través del twitter, del facebook, de todas las redes sociales, de las páginas digitales de los diarios, etc.

 

  • Cuando los adolescentes salían de noche, los padres esperaban que les vaya bien y que regresen seguros y sanos, y no lo sabrían recién hasta que lleguen nuevamente a la casa varias horas después.
  • HOY… los padres tienen la posibilidad de comunicarse a cada minuto y saber dónde están, incluso pueden pedir la ubicación.

 

  • Para despertarnos cada día poníamos el despertador que era un reloj con la función de programar la hora en la que nos queríamos despertar, y lo apagábamos presionando un botón.
  • HOY… nuestro celular se encarga de despertarnos cada día.

 

  • Cuando nos íbamos a otro país o a otra ciudad que no conocíamos, tratábamos de conseguir un mapa para poder ubicarnos y manejarnos, y si no había, preguntábamos en la calle a la gente para que nos ayude a encontrar los lugares. Nos ubicábamos fácilmente de forma espacial.
  • HOY… los adolescentes casi no conocen su propia ciudad,usan GPS dentro de la ciudad para llegar a todos lados, y en otros países obviamente sin un GPS se perderían al minuto. Entonces la capacidad de ubicarnos en el espacio hoy está casi sin desarrollar, si no hace falta, no hace falta pensar si ya está todo hecho. Si estoy perdido, busco la ubicación y le pido al GPS que me guíe.

 

  • La única manera de depositar plata en el banco era ir personalmente a hacer esa gestión, o para hacer alguna transferencia de cuenta, así como también retirar dinero de la cuenta, solo podíamos hacerlo, yendo personalmente al banco.
  • HOY… hay cajeros automáticos en cada esquina donde puedo retirar dinero, hay cajeros para depósito, hay aplicaciones para celulares de cada banco, y ahí puedo revisar mi saldo, también puedo hacer transferencias. Puedo hacerlo también desde mi computadora.

 

  • Las compras se hacían únicamente acercándose físicamente al lugar, ya sea tienda de ropa, de electrodomésticos, supermercado, etc. Y si quería algo que no se vendía en mi país, esperaba que alguien viaje y le pedía que me compre.
  • HOY… puedo hacer todas las compras que se me ocurran on line, a traves de amazon, cualquier otra página, y puedo comprar, de acá, de EEUU o de la China, no importa, de donde quiera.

Puedo seguir haciendo comparaciones en otras áreas eternamente.

En todos estos casos, ANTES la paciencia era algo innato, algo que se desarrollaba naturalmente porque ese era el ritmo y el modo de funcionamiento de ese mundo en el que nos tocó vivir. Si no nacíamos con paciencia, pues teníamos que desarrollarla a la fuerza porque así funcionaba el mundo.

Sin embargo, a diferencia del mundo en el que vivimos de niños y jóvenes, nuestros niños viven en un mundo en donde la PACIENCIA no existe, no se desarrolla, al menos no de forma natural, hay que hacer ejercicios muy específicos para desarrollar la paciencia de nuestros hijos, porque todo lo obtienen de forma fácil y rápida, y si no es así, se frustran, se enojan, se deprimen. Porque el mundo está preparado para que todo lo obtengan así, sin esfuerzo, sin compromiso, sin paciencia, sin estrés.

Entonces cuando se encuentran con algún límite, o alguna dificultad, les cuesta mucho manejar esa frustración, les cuesta esperar, les cuesta respetar los tiempos de las cosas, por eso, hoy más que nunca debemos darle a nuestros hijos herramientas de manejo emocional, porque el mundo no nos ayuda con esto, debemos darles las herramientas para aprender a caerse y a levantarse de nuevo, a esforzarse para conseguir lo que quieren, a disfrutar de los momentos, a alejarse un rato de las pantallas y contactarse con la naturaleza, a charlar, cara a cara, mirándose a los ojos, a ponerse en el lugar del otro, a saber esperar cuando la situación así lo requiere.

Por eso el mundo de HOY está haciendo mucho énfasis en la meditación, el yoga, técnicas que vienen del Oriente y que contribuyen al contacto de uno mismo, ayudan a parar un rato, hacer una pausa en este mundo de velocidad vertiginosa, y mirarnos, escucharnos, calmarnos, descubrirnos, sentir nuestras emociones, aceptarlas, darles espacio y lugar, para aprender a manejarlas.

Creo que estas técnicas pueden ayudar mucho a desarrollar la paciencia, y todo eso que hoy nos falta, y sobre todo les falta a nuestros hijos. Nuestros hijos necesitan mucha contención emocional, mucho amor, necesitan aprender a hacerse cargo de sus decisiones, de las consecuencias de sus acciones y decisiones, necesitan frustrarse y aprender a sobreponerse, caerse y volver a levantarse, necesitan vivir sus propias experiencias y aprender de cada una de ellas.

Les invito a dejar de hacer las cosas “por nuestros hijos” y empezar a hacerlas “con ellos”, dependiendo de la edad en la que estén, dejar que vivan sus propias experiencias y que aprendan jugando, haciendo, experimentando.

2 comentarios en “El mundo de nuestros hijos, y el nuestro. OOOOOOtro mundo….

  1. Tienes toda la razón Patricia. En mi caso, desde que nació mi hija siempre he sido consciente de la importancia del espacio, de su individualidad y de la necesidad de compartir momentos en silencio, sin estres, sin juguetes, sin nada más que dos almas que se quieren. La filosofia y modo de vida oriental es perfecta para equilibrar la hiperacitividad de nuestra cultura occidental. Gracias.

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