Porque CREO, lo CREO en mi vida… el mejor mensaje para nuestros hijos

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El mejor regalo que les podemos hacer a nuestros hijos es enseñarles a creer en ellos mismos.

Como padres tenemos la gran oportunidad de tirar la soga o la balanza hacia el amor y la confianza, de enseñarles a nuestros hijos a creer y confiar en ellos mismos, y en los demás. Si en lugar de eso, la balanza se inclina hacia la desconfianza y el miedo, estaríamos dificultando el crecimiento de nuestros hijos, el miedo en la mayoría de los casos inmoviliza, paraliza, y no nos ayuda a crecer, lo mismo que la desconfianza.

¿Cómo hacemos eso?

Amando, confiando en sus habilidades, respetando y permitiendo que  tomen sus propias decisiones, y si se equivocan que aprendan a asumir la responsabilidad de las consecuencias de esa decisión.

Los niños nacen con la idea de que pueden conseguirlo todo, nacen con confianza, tanto en sí mismo con en los demás, es la educación, la sociedad, la familia, la iglesia, y también su propia experiencia la que le va tiñendo la vida de amor o miedo, de confianza o desconfianza.

Los patrones cerebrales que se van construyendo a lo largo de la experiencia del niño ayudan o lastiman cada aspecto de su vida, como también sus momentos de placer o dolor.

Si yo como madre, estoy todo el tiempo decidiendo por ellos, pensando por ellos, planificando por ellos, etc etc, les estoy privando de la hermosa posibilidad de elegir, de cometer sus propios errores, de caerse, de frustrarse, y de vivir la experiencia de qué pasa con lo que decido, qué pasa cuando fallo, qué pasa cuando algo me sale bien, o cuando algo me sale mal, esa sensación de sentirse “competente”, o de sentirse “capaz de decidir” es muy importante para el crecimiento, no importa si se equivocan, es parte de la vida, y con esa equivocación tienen la posibilidad de salir adelante, de empezar de nuevo, de inventar nuevos caminos, de ver nuevas estrategias.

Sí es importante que los padres estemos ahí para apoyarles, para contenerles y para respetar sus decisiones aunque no hayan sido las mejores. Eso no es lo importante, el proceso es mucho más importante que el resultado, y demostrarles que les queremos y que nuestro amor es incondicional independientemente de lo que hagan o decidan.

Y aquí me parece interesante distinguir entre qué es lo que estoy corrigiendo con mis hijos, su “SER” o su “HACER”. Cuando le digo frases como: “Sos un desastre”, “sos desordenado”, “Sos irresponsable”, etc. estoy juzgando directamente su SER, su esencia, y todo lo que tiene que ver con mi esencia me define con pocas posibilidades de cambio, por ejemplo, si una mesa es mesa, difícilmente pueda ser silla.

Ahora bien, si yo le corrijo en su “HACER”, no lo estoy determinando, solamente hablo sobre su acción, por ejemplo: “Esto que hiciste recién, a mí me hizo sentir de tal o cual manera…” “Cuando tiraste todas tus cosas al piso, la pieza quedó muy desordenada y ahora queremos volver a poner todo en su lugar”, corrigiendo su “HACER” estoy protegiendo al niño de que se programe en su mente una etiqueta (Soy desordenado, soy malo, soy desobediente, etc).

El Hacer se puede cambiar, el ser forma parte de mi esencia. Con el Ser me siento etiquetado, con el hacer me siento responsable y siento que puedo hacer algo diferente para cambiar la situación.

Cuando un niño es educado en la confianza y el amor, difícilmente encuentre trabas para salir adelante, y si las encuentra, sabrá utilizarlas a su favor, no en su contra, las utilizará como trampolín para salir adelante, no como muralla.

Volviendo al título del post, “Lo Creo porque lo CREO”, parece un juego de palabras, pero se refiere a las palabras Creer y Crear, que puestas en primera persona suenan igual, si yo CREO (de creer, tengo la creencia de que puedo), entonces, lo CREO (de crear, lo estoy creando en mi vida).

Somos capaces de crear todo lo que yo crea. Y poder transmitirles este mensaje a nuestros hijos estoy segura de que los convertiría en seres mucho más libres, más felices, más conectados con ellos mismos y con el universo, entender que depende de ellos mismos el tipo y estilo de vida que quieran llevar, el tipo de comportamiento que decidan tener, de qué humor se van a enfrentar al día, que no son “víctimas” de las circunstancias, sino que son “protagonistas” activos de sus vidas, y que ellos tienen el poder para cambiar todo aquello que no se ajusta con lo que quieren.

Aprovechemos esta gran oportunidad que tenemos como padres y madres de ayudarles a nuestros hijos a mirar, pensar e imaginar siempre en positivo, si estamos todo el tiempo enfocando en lo negativo, eso nos estanca, y nos frena, nos limita, no nos permite crecer ni construir.

Regalemos a nuestros hijos la llave de su propia vida, creyendo en ellos, confiando en que pueden hacerlo (aunque se equivoquen y se caigan mil veces), respetando sus procesos, sus ritmos, sus estilos, y por sobre todo su esencia (Su SER), corrijamos todas sus conductas desde sus Acciones, desde su HACER, respetando siempre su SER.

2 comentarios en “Porque CREO, lo CREO en mi vida… el mejor mensaje para nuestros hijos

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