El poder está en tu interior

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De acuerdo con mi experiencia en este mundo, desde que tengo memoria, en todo momento, en todas las dimensiones de mi vida, siempre fue y es otra persona quien me dice lo que tengo que hacer, o cómo lo debo hacer. Y todo esto empezó en la escuela, a los 4 años mas o menos, aunque hoy en día es mucho antes, apenas camina el niño ya va al jardín, y se encuentra con una persona, que es la maestra, y es quien nos dice qué hacer, cómo hacer, a qué hora hacer, en qué ritmo hacer las cosas, y nos cuenta qué tal vamos en el proceso de aprendizaje, nos dice qué cosas están bien y qué cosas están mal.

Es la maestra quien llama a los padres a decir que el niño tiene algún tipo de problemas o que se adapta al grupo y sigue las consignas dadas. El niño que generalmente es aprobado y ha madurado es aquel que consigue seguir al resto, adaptarse al grupo y hacer caso a la maestra.

Sin embargo, y por otro lado, está el niño que se sale de las reglas, el que no sigue el mismo ritmo del grupo, el que molesta en clase, o simplemente no está interesado en las propuestas, y este tipo de niños, en la mayoría de las escuelas son etiquetados como “niños problema”, son los que no se adaptan al sistema, y tarde o temprano terminan siendo expulsados, o derivados al psicólogo, o en el peor de los casos, terminan siendo medicados para corregir aquello que no les permite prestar atención y seguir las directrices de la maestra. Para corregir las falencias del sistema o de la maestra de turno. Qué fuerte es esto! El niño se medica para corregir las falencias de otros.

Los niños van creciendo, y van enterrando toda esa curiosidad que tenían al empezar la escuela, esas ganas de investigar, de aprender y de descubrir sus potencialidades. Los niños van creciendo y van a aprendiendo cuál es la respuesta correcta, la esperada por la maestra, van aprendiendo a reproducir conceptos, a memorizar cosas que no tienen idea de para qué les sirve. Y van aprendiendo que la aprobación está afuera, en la maestra, afuera de él, van negando su intuición, y van agudizando su percepción de lo que se espera de él. Y viven en función de lo que los otros esperan de él. Y se van desconectando de su interior, de lo que sienten, de lo que piensan, de lo que sueñan, de lo que imaginan, de sus potencialidades.

Cuando nos sentimos mal, vamos al médico, y es él quien nos dice qué tomar, la dosis, etc.
Vamos al psicólogo y es él quien nos dice cómo debemos encarar la vida.
¿Cuándo nos daremos cuenta los adultos que los niños no son el problema?, nunca lo fueron, que el problema somos los adultos que no nos adaptamos a los cambios del mundo en que vivimos, que no nos adaptamos a los procesos de los niños, a sus estilos, a sus ritmos.

¿Cuándo nos daremos cuenta que los niños, nacen con todas las potencialidades a flor de piel, que son curiosos, intuitivos, soñadores, creativos?

¿Cuándo descubriremos que todos los niños son diferentes, que tienen ritmos, intereses y estilos diferentes?

¿Cuándo despertaremos y empezaremos a respetar a los niños tal cual son y a sacar lo mejor de ellos, desde sus fortalezas?

Los niños son capaces de mucho más de lo que nosotros creemos, y nos encargamos de domesticarlos a nuestro gusto y comodidad. Los metemos a escuelas que lo único que hacen es tratar de que todos sean iguales, ni más ni menos, solamente iguales.

¿Cuándo será que nos daremos cuenta que todo el poder está en nuestro interior, y en el interior de nuestros niños?

¿Por qué es que necesitamos siempre que alguien de afuera nos de las respuestas que tienen que ver con nuestra vida?

¿Cuándo fue que perdimos ese contacto con nuestra fuente, con nuestra sabiduría interior, con nuestra esencia? ¿cuándo nos volvimos turistas en nuestra propia vida? ¿Cuándo dejamos de ser los protagonistas?

¿Cuándo le devolveremos el poder a nuestros niños? Ese poder que le arrebatamos el primer día de clases, seguramente le devolveremos el poder cuando terminen la escuela, y les lanzaremos a tomar la decisión de una carrera. ¿Decisión? Le pedimos ahora que decidan cuando nunca antes le dimos la posibilidad ni la confianza para que decidan nada. Cuando nunca antes se contactaron con lo que les gusta, ni le dimos el espacio de descubrir sus fortalezas y crecer en sus debilidades.

Este es el momento en que nuestros niños, ya crecidos, se sienten solos, confundidos, aturdidos, sin norte, y con muchísimas dudas. Este es el momento en que desparece la figura de afuera que era la que les decía qué hacer, cómo hacer, para qué, por qué, etc. Y se quedan solos con una decisión tan importante y sin herramientas para poder elegir.

Les invito a que le devolvamos el poder a nuestros niños, o mejor aún, a que les conectemos con ese poder que hay en su interior, con esa sabiduría que todos tenemos adentro, acompañemos a nuestros hijos a encontrar lo que les apasiona, lo que les hace sentir vivos, lo que les hace creativos, lo que hace que su vida se mueva.

Respetemos el estilo y el ritmo de cada uno de nuestros hijos, démosle todos los días mensajes positivos y ayudémosle a que descubran que son valiosos como son, que son especiales, que son dignos de amor y respeto, que son exclusivos y que no está mal no encajar en algún grupo, que lo mejor es descubrir su estilo y su manera de convivir, de crecer, de construir.

Dejemos de esperar que el niño siga las consignas, y cambiemos las consignas y adaptémoslas al niño.
Dejemos de esperar que el niño se adapte a la clase, y adaptemos la clase al niño, cambiemos nuestra forma de dar la clase, centremos la clase en el niño, y no en el programa. O lo que es aún mejor, abandonemos las aulas y regalemos a los niños la libertad de descubrir su aprendizaje afuera, o donde ellos quieran y sientan interés.

Dejemos de querer que todos sean iguales y celebremos las diferencias.

Por favor respetemos y amemos a los niños desde su esencia, no tratemos de cambiarlos para comodidad de los adultos, respondamos a sus inquietudes y curiosidades desde el amor.

Y por último, evitemos medicar a nuestros niños para que puedan adaptarse a un sistema que ya no sirve, que está obsoleto y que necesita con suma urgencia cambios profundos.

5 comentarios en “El poder está en tu interior

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